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LA ORDENACIÓN PESQUERA FUNCIONA: ES HORA DE APLICARLA DE FORMA MÁS AMPLIA

17 May 2014, Kocaeli, Turkey - Fish are held in cages at an aquaculture production system.

9 de junio 2020, Roma – El consumo mundial de pescado per cápita ha alcanzado un nuevo récord de 20,5 kg por año y se espera siga creciendo en la próxima década, poniendo de relieve su papel fundamental en la seguridad alimentaria y nutricional global. El desarrollo sostenible de la acuicultura y la ordenación eficaz de la pesca son clave para mantener esta tendencia, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La producción total de pescado aumentará a 204 millones de toneladas en 2030 -un 15 por ciento más que en 2018-, y la cuota de la acuicultura crecerá desde el 46 por ciento actual, según el informe El estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA, por sus siglas en inglés). Este crecimiento es cerca de la mitad del aumento registrado en la pasada década, y se traduce en un consumo anual de pescado que se prevé alcance los 21,5 kg per cápita en 2030.

«El pescado y los productos pesqueros no sólo están considerados entre los alimentos más saludables del planeta, sino también entre aquellos con menor impacto en el medio ambiente natural», aseguró el Director General de la FAO, QU Dongyu, subrayando que hay que darles un papel más destacado en las estrategias de seguridad alimentaria y nutrición a todos los niveles.

El Director General recordó también que el SOFIA aporta cada vez más evidencias de que, si bien la ordenación eficaz de la pesca permite reforzar o recomponer las poblaciones de peces, el hecho de no implementar estas medidas pone en peligro su contribución a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia. Las razones subyacentes de no lograr la sostenibilidad son complejas y requieren soluciones adaptadas a cada caso.

Alrededor del 34,2 por ciento de las poblaciones de peces se pescan actualmente a niveles más allá de la sostenibilidad biológica, según advierte el SOFIA. Se trata de un porcentaje demasiado elevada y que no está mejorando a nivel mundial, aunque alivia saber que el 78,7 por ciento de todo el pescado desembarcado procede de poblaciones biológicamente sostenibles. Además, las tendencias de sostenibilidad de muchas de las principales especies están mejorando.

Las capturas de todas las especies de atún alcanzaron su nivel más alto, alrededor de 7,9 millones de toneladas en 2018, y dos tercios de esas poblaciones se pescan ahora a niveles biológicamente sostenibles, lo que supone un notable aumento de 10 puntos porcentuales en sólo dos años. Ello confirma la ordenación intensiva de la pesca en un sector caracterizado por un producto básico de gran valor y el importante exceso de capacidad en algunas flotas.

«Esta mejora, fruto de la contribución de muchas partes interesadas, atestigua la importancia de una ordenación activa para alcanzar y mantener la sostenibilidad biológica, y sirve para subrayar la urgencia de replicar estos enfoques en las pesquerías y regiones donde los sistemas de ordenación son precarios», señaló Manuel Barange, Director del Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO. «No sorprende observar que la sostenibilidad resulta particularmente compleja en lugares que se ven afectados

por el hambre, la pobreza y los conflictos, pero no hay alternativa a las soluciones sostenibles».

COVID-19

Si bien el SOFIA se basa en información anterior a la COVID-19, los datos de referencia que proporciona están ya ayudando a la FAO a responder con soluciones técnicas e intervenciones específicas para la pesca y la agricultura, que según el Director General es uno de los sectores más afectados por la pandemia.

La actividad pesquera mundial puede haber disminuido en alrededor del 6,5 por ciento como resultado de las restricciones y la escasez de mano de obra resultante de la emergencia sanitaria, según un anexo del SOFIA que publica también la FAO.

La interrupción del transporte internacional ha afectado sobre todo a la exportación de productos acuícolas, mientras que el fuerte descenso del turismo y el cierre de restaurantes han perjudicado de forma drástica a los canales de distribución de muchos tipos de pescado, aunque las ventas al por menor se han mantenido estables o han aumentado en el caso del pescado congelado, enlatado, marinado y ahumado con mayor capacidad de conservación. En algunas zonas del Mediterráneo y del Mar Negro, más del 90 por ciento de los pescadores en pequeña escala se han visto obligados a dejar de pescar debido a la incapacidad de vender sus capturas, a menudo agravada por la caída de los precios.

Los mercados de insumos, las dificultades de contar con mano de obra migrante y los riesgos relacionados con mercados de productos frescos abarrotados repercuten en la producción y el consumo de pescado, y las cadenas de suministro informales están sometidas a una mayor tensión debido a la ausencia de relaciones contractuales y cadenas de frío bien establecidas. La FAO se ha centrado principalmente en apoyar, reanudar y fortalecer las cadenas de suministro y los medios de vida del sector, con atención prioritaria a los grupos y regiones más vulnerables.

Tendencias en el suministro mundial de pescado

El informe SOFIA contiene gran cantidad de datos sobre la pesca organizados por especies, regiones y si se capturan en estado silvestre o en piscifactoría.

Se estima que la producción mundial de pescado ha alcanzado unos 179 millones de toneladas en 2018, con un valor total de primera venta estimado en 401 000 millones de dólares EEUU. Los productos de la acuicultura representaron el 46 por ciento de la producción total y el 52 por ciento del pescado para consumo humano. China es, con diferencia, el mayor productor, gracias a su industria acuícola muy desarrollada, que ha producido desde 1991 más alimentos de piscifactoría que el resto del mundo en su conjunto.

Según las previsiones del SOFIA, la acuicultura continuará su expansión -aunque a un ritmo más lento-, y el pescado de piscifactoría tendrá una participación creciente en el consumo y el comercio durante la próxima década. Se prevé que la producción acuícola crezca un 48 por ciento en África, contribuyendo a mitigar la reducción prevista del consumo de pescado per cápita en el continente, debida al crecimiento demográfico.

La anchoveta fue la especie más capturada en el mar -impulsada por un fuerte repunte de la producción en Perú y Chile-, seguida del abadejo y el atún listado. La pesca de captura terrestre -una importante fuente de alimentos en muchos países con limitaciones alimentarias- alcanzó el nivel más alto jamás registrado, con 12 millones de toneladas.

El consumo de pescado representa una sexta parte de la ingesta de proteínas animales de la población mundial, y más de la mitad en países como Bangladesh, Camboya, Gambia, Ghana, Indonesia, Sierra Leona, Sri Lanka y varios pequeños Estados insulares en desarrollo.

El gran valor alimenticio del pescado subraya la importancia de desarrollar la acuicultura, sobre todo en África, y de las estrategias de aprovechamiento para ayudarla a intensificar la producción de manera sostenible, utilizando técnicas innovadoras en los sectores de los piensos, la selección genética, la bioseguridad y el desarrollo empresarial, según Qu, al señalar que la Iniciativa «Mano a mano» de la FAO es «un marco ideal para los esfuerzos que combinan las tendencias y los desafíos de la pesca y la acuicultura en el contexto del crecimiento azul».

El informe de la FAO contiene una sección sobre iniciativas de sostenibilidad para conmemorar el 25º aniversario del Código de conducta para la pesca responsable, y también señala que la FAO y varios de sus socios están colaborando en el proyecto «Iluminando las cosechas ocultas», un estudio mundial que se publicará a finales de 2020 y que tiene por objeto apoyar las políticas en favor de una pesca en pequeña escala productiva, sostenible y equitativa, que puede proporcionar -y de hecho aporta-, una nutrición esencial a miles de millones de personas y medios de vida y empleos para la gran mayoría de los 120 millones de ellas que dependen de la pesca de captura.

Datos clave de El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2020

• Producción pesquera global total en 2018: 179 millones de toneladas

• Cuota de la pesca de captura marina: 84,4 millones de toneladas

• De la pesca de captura de agua dulce: 12,0 millones de toneladas, un récord

• De la acuicultura: 82,1 millones de toneladas, un nuevo máximo histórico

• Cantidad de producción destinada al consumo humano: 156 millones de toneladas

• Valor de primera venta de toda la producción pesquera y acuícola en 2018: 401 000 millones de dólares EEUU

• Procedente de la acuicultura: 250 000 millones de dólares EEUU

• Personas empleadas en el sector primario de la pesca y la acuicultura: 59,5 millones

• Porcentaje de mujeres: 14 por ciento

• Región con más pescadores y piscicultores: Asia (85 por ciento del total)

• Número de buques pesqueros en el mundo: 4,56 millones

• Mayor flota por región: Asia (3,1 millones de buques, el 68 por ciento del total mundial)

• Porcentaje de embarcaciones motorizadas con menos de 12 m. de eslora: 82 por ciento

• Porcentaje de producción pesquera objeto del comercio internacional: 38 por ciento

• Valor de exportaciones de la producción pesquera: 164 000 millones de dólares EEUU

• Mayor país productor y exportador de pescado del mundo: China

• Regiones exportadoras netas de pescado: Oceanía, América Latina y el Caribe, países en desarrollo de Asia

• África es un importador neto en términos de volumen, pero exportador neto en términos de valor

• Pesquerías menos sostenibles: Mediterráneo y Mar Negro (62,5% de las poblaciones sobreexplotadas), Pacífico sudoriental (54,5%), Atlántico sudoccidental (53,3%)

• Cuencas fluviales con la mayor parte de producción pesquera de captura en tierra firme: Mekong, Nilo, Ayeyarwady, Yangtsé